|
Literatura
y lenguaje multimedia
Andreas
Meier, meier@usb.ve
El presente
texto acompaña la presentación de la novela multimedia "Tierra
de extracción" de Doménico Chiappe y Andreas Meier. El
interés aquí es hablar de la lengua, del lenguaje multimedia
y de la literatura confrontadas con las nuevas formas electrónicas
de expresión.
¿Cuál
lengua? ¿Cuál signo?
¿Cuál
debería ser la lengua del escritor digital? La posición que
se quiere debatir aquí es que se trata de la lengua perfecta
que toda la humanidad siempre ha buscado y probablemente nunca
podrá encontrar. Se admite que eso es solamente una concepción
sobre lo que es la literatura, pero se especula que
un gran número de los escritores menos inclinados hacia las
extravagancias formales podrían identificarse con este ideal.
Dante
Alighieri escribe uno de los primeros textos en donde
se debate el tema de la lengua perfecta:De vulgari eloquentia
publicado entre 1303-1305. "Hay una pluralidad de lenguas
vulgares y lo vulgar se opone como la lengua natural al latín,
tomado como modelo de gramática universal pero artificial"
1). Es conocido que a él le interesaba la expresión
natural, que no es precisamente la expresión popular si no
el lenguaje poético, el lenguaje del escritor. Posterior al
pequeño tratado erudito elaborado en latín -utilizaba el idioma
de su público-, Dante escribirá su Divina Comedia consecuentemente
en italiano. ¿Por qué? Este es una de las preguntas que Humberto
Ecco se hace en su libro: "La búsqueda de la lengua perfecta"
2). La respuesta es muy probablemente la forma
locutionis: el don divino de la lengua, compartido
por todos los habitantes de la tierra que Dante quiere reconquistar.
Esta facultad es el mismo fenómeno que la lingüística describe
a partir de Ferdinand de Saussure con el nombre de La Langue
. La forma contemporánea del mismo concepto es afirmar
la existencia de un fundamento genético de la facultad lingüística
3).
Si se
prefiere utilizar aquí la manera medieval de ver el problema,
cabe destacar que la problemática no es reciente y que la
reducción científica usual del don al azar del relojero ciego,
evolutivo, es solamente una expresión de lo mismo: la pasión
por la lengua, por nuestra capacidad lingüística, causante
del discurso imparable.
Es preciso
en este momento rescatar otra problemática medieval: Los conceptos
modistas en donde se concibe la lengua como la cooperación de
los modi intelligendi y de los modi
significandi, dos formas de los modi essendi. La
lengua perfecta se definiría en este contexto como la expresión
que logre fundir al modus significandi e intelligendi
con el modus essendi en una sola unidad.
Simplificando: La unión casi mística, tan venerada por los
artistas, de forma y contenido. Para alcanzar esa unidad en
la literatura se necesita la maestría del gran escritor que
nos hace creer que alguna vez hubo una unidad perfecta que
en el momento preciso de la lectura se alcanza por un instante.
¿Por qué Dante pensó que lograría celebrar esa unidad más
fácilmente con el vulgo que con el sabio latín? ¿Acaso las
palabras y el signo erudito ya no podían lograr la comunicación
más completa?
La concepción
del signo lingüístico de Charles Sanders Pierce, fundador
de la semiótica, es muy interesante y otra vez muy actual
como veremos. "En todo razonamiento tenemos que
utilizar una mezcla de semejanzas, índices y símbolos. No
podemos dispensar ninguno de ellos. La totalidad compleja
se puede llamar un símbolo; porque su carácter simbólico,
vivo, es el preponderante" 4).
Esta visión de un signo triple con la preponderancia del símbolo
se opone al mundo binario de la informática, en donde los
binomios significante/significado y símbolo/valor parecieran
haberlo inspirado todo. Sin embargo, los modi
arriba mencionados y el signo pierciano aparecen como en sintonía
para responder a un ancestro común, más amplio y más poderoso
en donde el modus significandi correspondería
a la semejanza y el significandi a los índices
que construyen con sus relaciones entre todas las cosas inteligencia
y significado racional. Siguiendo esta lógica, sería entonces
con la unión del aspecto de semejanza y de índice con el aspecto
de símbolo en una sola expresión que logra la lengua y la
comunicación más perfecta.
Que en
la informática, hija de la matemática y de la lógica, hubo
inicialmente una tendencia natural de preferir la forma binaria
del símbolo es entendible. Paulatinamente eso ha cambiado
considerablemente. Nunca antes se ha visto una proliferación
tan grande de las formas más diversas de expresión. Todos
los medios se han puesto a la hora digital y ofrecen sus servicios
a los proveedores de contenido, enfatizando así el carácter
de semejanza del signo. Los hipertextos desbordados, enlazando
todos los textos habidos y por haber, son la encarnación más
prolífica de la faceta de índice del signo pierciano. El contexto
infinito, la indexación total soñada por el inventor del hipertexto
global, Ted Nelson
se ven realizados de una manera prodigiosa en la red. Que
Nelson ahora rechaza totalmente este medio, dirigido por "Webmasters"
ignorantes y repleto de "decoraciones" inútiles,
es una curiosidad digna de su personalidad enigmática 5).
En fin, se quiere postular aquí que los medios electrónicos
constituyen una realización prodigiosa de la naturaleza trinitaria
del signo.
El lenguaje
multimedia en red reúne como ninguna otra expresión los tres
aspectos del signo, que siempre se reducen a lo simbólico
puro cuando una misma forma se ha instalado por demasiado
tiempo. Además, los mayores desarrollos lingüísticos actuales
suceden en la informática y en la red en donde está floreciendo
un idioma popular que corresponde al vulgo de Dante mejor
que ningún otro idioma, en particular mejor que la lingua
franca del mundo moderno, el inglés. Los multimedia
instalados en la red son el mejor candidato para reiniciar
la peregrinación hacia el idioma perfecto. Desde luego, se
trata de una remodelación profunda que tomará su tiempo para
realizar una expresión que merece el calificativo de hito
en este viaje. Siguiendo Dante, el papel del escritor consiste
en ilustrar la expresión popular para darle nobleza y mejor
capacidad expresiva y de comunicación. ¿Cómo la literatura
ha respondido a este reto?
La literatura
electrónica
Bajo el
concepto de literatura electrónica corren muchas maneras de
utilizar la informática por parte del escritor. Una buena
sinopsis, aunque un poco anticuada, se puede encontrar en
"Literatura por ordenador" de Jean-Pierre
Balpe 6).
Ampliando los conceptos de Balpe podemos mencionar cinco de
los usos más importantes del ordenador en el oficio literario:
- Agilizar
la confección, empaquetamiento (el libro) y distribución
de las obras.
- Integrar
los medios tradicionales en un nuevo lenguaje.
- Crear
la literatura de las máquinas que transforman y componen textos.
- Elaborar
obras colectivas en red.
- Construir
hipertextos interactivos que se revelan y se adaptan al gusto
y azar de la exploración del lector.
Los multimedia
toman ventaja de todos estos usos y no se pueden reducir sólo
a alguno de ellos. Muchas de estas formas se encuentran en
diferentes grados en las obras electrónicas más recientes.
Sin embargo, pensamos que nada ha cambiado fundamentalmente
en cuanto a literatura se refiere, solamente el lenguaje utilizado
es adaptado a su tiempo, ajustado a su soporte informático
y aprovecha la difusión electrónica que permite la red. En
eso no hay nada extraordinario. El mundo del ordenador es
sencillamente el material y el soporte predilecto de su tiempo
en una extraordinariamente amplia gama de las actividades
humanas. ¿Por qué no sería así para la escritura? Si se quiere
una muestra bastante completa de lo que es la literatura electrónica,
visite "The Electronic Literature Directory".
También vale la pena ver periódicamente el portal de la Electronic Literature Organization.
Del procesamiento
de palabras al libro procesado
El ordenador
servil ofrece desde el inicio sus inmensas facultades para
mantener y hacer cumplir reglas preestablecidas y para replicar
infinita y fielmente lo mismo. Esas capacidades no han escapado
a los fundadores de la informática que lo aplicaron de manera
casi inmediata a la confección de textos. Los procesadores
de palabras son hoy el compañero indispensable de los escritores.
Aunque hay grandes de la literatura que se resisten. Pero,
sin duda, eso es solamente una cuestión generacional y los
excéntricos que todavía utilizan una pluma de cisne para caligrafiar
sus textos pasarán a ser una minoría venerable.
Los últimos
desarrollos tecnológicos han ampliado considerablemente la
ingerencia de la informática en el oficio del escritor. En
particular el empaquetamiento de los textos en unidades manejables
y prácticas, los libros, que ya no son los mismos a partir
del momento en que se digitalizan y exponen a la intemperie
del mar informático mundial. Una vez hundido en la corriente
de la red, el libro se transforma y reaparece aumentado, como
lo explica Joseph J. Esposito en su artículo "El
libro procesado" 7). Cada libro
en su forma electrónica contará muy probablemente, además
de su contenido, con uno o todos los cinco aspectos siguientes:
un texto auto-referenciado (el aparato crítico y estadístico
del texto), un portal (el hipertexto), una plataforma (facilitación
del rol de ser referenciado por otros), un componente de máquina
(disponer de agentes inteligentes que pueden responder a otros
agentes, motores de búsqueda y lectores humanos) y constituir
un nodo de la red (la intertextualidad, la localización del
texto en la red como una obra distribuida de uno o varios
autores). Un ejemplo reciente que se acerca bastante a lo
arriba expuesto es el libro Writing machines
(máquinas para escribir) de N.Katherine Hayles. Ese libro
viene aumentado con un suplemento en la red y una breve interpretación
multimedia por otro autor 8).
Combinaciones
infinitas
El
ordenador es la mejor herramienta para desorganizar, esconder
y confundir que el hombre haya inventado jamás. Mejor sería
llamarlo "desordenador". En una fracción de segundo
un texto perfectamente sensato se puede transformar en uno
ininteligible mediante una serie de transformaciones, una
más sofisticada que otra. De la misma manera, dotando la máquina
de un conjunto de reglas de composición y de un vocabulario
cuidadosamente escogido se pueden crear textos de la nada,
eso sí, en tan grandes cantidades que provocan hastío. Quizás
hay que buscar el motivo de este tipo de producciones en un
ejercicio cabalístico de ocultamiento de la clara e inequívoca
imagen divina 9).
La literatura
electrónica no debería aumentar alegremente el diluvio de
obras producidas abusando del sumiso y colosalmente eficaz
ordenador. La única forma para este modo de producción de
poder alcanzar al estatus de poema o novela es por accidente.
Este tipo de literatura automatizada, en cierta forma anunciada
por Jorge Luis Borges con su idea de la biblioteca infinita,
no luce muy atractiva. La capacidad expresiva principal de
esta literatura pareciera ser la de significar el caos textual
vislumbrado hoy por muchos. El escritor que utiliza este proceder
para su creación es algo como un pintor que se venda los ojos
y se ata su mano más diestra en la espalda para así evitar
el automatismo de las formas naturales, comunes y predilectas
de sus órganos. Esta metodología creativa parece un poco drástica
y torpe.
Motivaciones
del hipertexto incesante
Los dos
tropos de la retórica, la metonimia y la metáfora son considerados
como mecanismos fundamentales para la evolución de la lengua
y han sido adoptados por la informática en el mismo momento
que ésta se dio cuenta de su propio potencial y destino como
lenguaje y medio de comunicación. Son por todos conocidos
las metáforas del escritorio, de la ventana, del botón, del
menú y tantas otras transposiciones del mundo real al digital.
Los desplazamientos dinámicos incesantes de un significante
a otro, realizados por el hipertexto, constituyen una cadena
de sustituciones metonímicas. Es la teoría lingüística sicoanalítica,
introducida por Jacques Lacan, la que puede aportarnos una
explicación de la tan diligente y masiva incorporación de
estas figuras al mundo informático. Citemos dos fórmulas ingeniosas
del autor francés: "La condensación es una metáfora en
donde se dice para el sujeto la naturaleza reprimida de su
deseo" y "el desplazamiento es una metonimia en
donde se traza lo que es el deseo, o sea el deseo de otra
cosa que siempre falta" 10). Recordemos
también que para Lacan el rol central del signo ha sido reemplazado
por la cadena significante. "La cadena significante es
el substrato topológico de las leyes del significante"
y "Es en la cadena significante que el sentido insiste"11).
Esta concepción del signo se adapta maravillosamente al signo
multifacético y dinámico de la expresión electrónica.
Sin entrar
demasiado al universo un tanto hermético de Lacan, se puede
argumentar que las metáforas de la informática representan
el deseo inconsciente de un mundo ideal, realizado como una
abstracción matemática eficiente y la metonimia encuentra
una encarnación perfecta en el hipertexto, motor utilizado
por la cadena significante que se desarrolla en anillos infinitos.
Ambas figuras son producidas por el deseo del otro, que siguiendo
la naturaleza de este, siempre falta. Y de la falta resulta
la obsesión. Lo que se podría extraer de todo esto es que
la causa del desplazamiento incesante (el hipertexto) y de
la producción metafórica compulsiva (los multimedia) es el
deseo, lugar constitutivo del Yo. Agregamos otra cita del
ilustre sicoanalista: "Pienso en donde no estoy,
ergo soy en donde no pienso" que, aparte de ser un juego
de palabras pícaro acerca del ergo sum de Descartes, nos indica
otro dogma lacaniano, que el inconsciente se estructura como
una lengua. En fin, y para ser breve, se quiere postular que
la literatura multimedia en red es una imagen fiel de los
mecanismos íntimos de la lengua humana que puede llegar de
manera mas directa en donde el otro se piensa y existe.
Resumiendo
La literatura
electrónica apenas está asomando su nariz y es muy prematuro
desarrollar una teoría de ella. Se vaticina que el objeto
de ésta son los mismos deseos, frustraciones y alegrías de
siempre. Es en la medida que esta forma de expresión logre
atraer su público, a través de una experiencia de lectura
cautivante, que se podrá aspirar a un lugar significativo
en el escenario cultural mundial. Los multimedia y el hipertexto,
las metáforas y la metonímica garantizaran la adaptación continua
del medio y ayudarán a forjar un lenguaje efectivo. El papel
del escritor en este momento es crucial porque debe cumplir
con el rol más noble de esta profesión, la de crear el lenguaje
del cuál vivimos y a través del cual nos constituimos.
Referencias
1) Alighieri,
Dante, De l’éloquence en langue vulgaire, in Oeuvres
complètes, traducción y commentarios de André Pézard, Paris,
Gallimard, La Pléiade, 1965. para mayor información sobre
Dante y un buen número de sus obras en línea, visite a: http://www.greatdante.net/
2) Eco,
Umberto, La recherche de la langue parfaite. Editions du seuil,
Paris, 1994
3) Pinker,
Steven (1994), The Language Instinct: The New Science of Language
and Mind, Penguin Books
4) Pierce,
Charles Sanders, Esta cita, en: What is
a sign?
5) Nelson,
Ted, Vieja y nueva homepage. Ted Nelson reniega a la red
en so actual forma y cambio su home page de manera radical.
6) Balpe,
Jean Pierre (1992), Literatura
por ordenador, Telos, No. 31, Madrid.
7) Esposito,
Joseph J. (2003) The processed book, First Monday, Volume
8, No 3, Marzo 2003.
8) Hayles,
N.Katherine, Writing Machines, MIT Press, 2003.
9) Català
Doménech, Josep María, Imágenes
proféticas. Anunciar el futuro para impedirlo, Telos No.
38, Agosto 1994.
10) Lacan,
Jacques, Écrits, Paris, 1966.
11) Lacan,
Jacques, L’instance de la lettre dans l’inconscient, ou la
raison depuis Freud, in Écrits, Paris, 1966, p. 502
|